El sentido común y el medio
ambiente
Lic. Luis A. OSCÁTEGUI QUISPE.
Usted se preguntará ¿y qué es el sentido común? Bueno,
el sentido común es aquella capacidad
del ser humano de darse cuenta si lo que está haciendo está bien o mal. El
sentido común no necesita previa evaluación del hecho, simplemente aplica la
sabiduría popular, también se podría
decir que es nuestra conciencia que nos habla. Vale decir que el sentido
común es la hermanita menor de la ética. Si la ejemplificamos sería más o menos
así: “Por favor Andrés baja el volumen de tu equipo, no
puedo estudiar/ ¡No quiero!, no me interesa tu estudio, así que vete de mi
cuarto/ (Andrés reacciona, apaga su equipo y corre a buscar a su hermana y le
dice) Danielita ya apagué mi equipo… perdóname por haberte gritado…”.
Hace poco tiempo viajaba en una combi y compartí el
estrecho asiento con una señora que en brazos traía a un niño de unos tres
añitos, iba dándole galletas de a pocos, hasta que se terminó, fríamente levantó
la mano, abrió la ventana y arrojó la envoltura fuera del vehículo en marcha.
El niño miró a su madre y le sonrió. Este pequeño a partir de ese día aprendió
que ese acto es normal (que está bien), pero todos sabemos que eso está mal (no
está bien). Muy pocas personas ponen los desperdicios en su sitio, la gran
mayoría las arroja casi sin darse cuenta.
¿Viste algún día un desfile de pancartas con lemas
alusivos al cuidado del medio ambiente? ¿Te fijaste que al concluir la marcha
los estudiantes destruyen sus pancartas y los tiran por toda la calle y el viento
se encarga de transportarlos por toda la ciudad? Es un espectáculo realmente
indignante.
Dicen los expertos que esto sucede porque las neuronas
de nuestro cerebro, forma una especie de eslabones unidos formando una gran
cadena para cada acto. Una vez formada la cadena las reacciones o los actos se
automatizan, por ejemplo: “Cuando no sabíamos caminar,
el cerebro unió uno a uno los eslabones de cada movimiento: primero pararse
bien sin perder estabilidad, levantar un pié manteniendo el equilibrio con los
brazos levantados, llevarlo hacia adelante y colocarlo perfectamente en el piso,
elevar el siguiente pié con mucho cuidado sopesando siempre el peso del cuerpo
y por fin dar el paso siguiente mientras te sostienes en el primero, etc. Cuando el cerebro une todas las neuronas necesarias para esta acción es
que aprendes a caminar por ti mismo, luego no te darás cuenta de los pasos que
das, caminarás, correrás, subirás y bajarás por donde quieras”. Igual
sucede con el habla, con el acto de comer, con el acto de manejar un vehículo,
en general con todos nuestros actos.
Cuando alguien arroja desperdicios al piso sin darse
cuenta, es que su cerebro ha automatizado ese acto, sin considerar si está bien
o mal. Pero nuestro cerebro es maravilloso, puede darse cuenta en algún momento
si lo que está haciendo está bien o no. Desde ese momento podemos revertir ese
acto por uno nuevo, que se supone debería ser exactamente lo contrario de lo
que venías haciendo y se formará otra cadena de neuronas y desechará la anterior.
Así en vez de arrojar al piso los desperdicios, buscarás el lugar apropiado o
lo guardarás en tu bolsillo hasta encontrarlo.
El medio ambiente espera que todos seamos conscientes
y responsables de los desechos que generamos, por muy pequeños que éstos sean, deben
ser depositados en su lugar. La sociedad, la nueva sociedad, espera que reflexionemos
y hagamos las cosas bien. Estamos en la obligación de dejar un mundo mejor,
sano y saludable. Si hacemos esto seremos mejores personas ahora y lo serán
mucho mejores en el futuro, de eso no cabe dudap
