La palabra
Casi
nunca pensamos en la palabra y eso que en todo momento la utilizamos. En
nuestros sueños nos hablan, escuchamos y entendemos; me pregunto si los
primeros hombres en sus sueños conversaban.
La
palabra, ¿te imaginas? cuánto tiempo habrá tenido que utilizar el ser humano
para construir una palabra con sentido y significado y que ésta sea entendida y
aceptada por los demás; ¿te imaginas? la cantidad de palabras que existe en un
idioma en la actualidad y que se tuvo que elaborar diccionarios para no olvidar
o más bien recordar el significado de cada uno de ellos; sin contar que hoy en
día las palabras están aumentando según el surgimiento de las nuevas
tecnologías y según los nuevos descubrimientos. Algunas de idiomas diferentes
se han unido (palabras híbridas) y otras están sufriendo mutaciones. Hay
palabras que siendo de otro idioma lo hablamos sin reparo y hasta, pienso, sin
darnos cuenta. Es que la globalización también llegó a nuestras lenguas.
Las
palabras también nacen, crecen se reproducen y mueren. Hay idiomas que están en
extinción, como el aimara y el quechua, el chimú o el azteca. Hay otras tantas
en el mundo y en nuestra amazonia que ya desaparecieron sin dejar rastro. Es
una gran pérdida para la humanidad.
La
palabra hablada o escrita es algo mágico, la creación más elemental, necesaria
e importante que el hombre haya desarrollado y que gracias a su habilidad
convirtió en arte. La palabra tiene el poder de narrar y darnos a conocer en el
tiempo lo que otros hombres han querido hacernos saber. Grandes obras
literarias, canciones, testamentos, escritos históricos y científicos, lo
conocemos ahora por medio de la palabra.
Gracias
a la palabra nos podemos comunicar, ¿no es sorprendente eso? Las palabras
juntas, aunque imperfectamente, dicen lo que queremos, sentimos y deseamos
explicar. Casi nada podemos hacer sin decir una palabra.
A
veces y por la rapidez con que se tienen que decir las cosas, se obvian las
palabras y en su lugar inventamos los signos y símbolos (especialmente en el
tránsito) que no son otra cosa que palabras condensadas en una imagen. Por
ejemplo una luz roja te dice “detente” o “espérate”, un letrero en forma de
rombo, con la imagen de dos niños corriendo sobre fondo amarillo te dice “que
muy cerca hay un centro educativo y que los niños cruzan intempestivamente la
pista y debes tener cuidado”, mira cuántas palabras se ha ahorrado con una sola
imagen.
Espero
que reflexionemos sobre las palabras, ellas también pueden salvar vidas, alegrarnos
cuando estemos tristes; orientarnos cuando estamos confundidos, así que
utilicémosla con responsabilidad, adecuadamente, con claridad y coherencia.
Hasta la próximap
Alicia ASÍS ATENCIO y
Luis A. OSCÁTEGUI QUISPE

No hay comentarios:
Publicar un comentario